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Detectan por primera vez las huellas tempranas del Parkinson en el cerebro humano
Investigadores realizaron análisis en pacientes post mortem y detectaron diminutas aglomeraciones de proteínas, consideradas los inicios de la enfermedad. La opinión de dos neurólogos a Infobae
Durante décadas, la enfermedad de Parkinson se estudió desde sus síntomas visibles: los temblores, la rigidez, la lentitud de movimientos.
También desde sus huellas más reconocibles en el cerebro, los cuerpos de Lewy, grandes depósitos de proteínas que aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada.
Sin embargo, la comunidad científica sospechaba desde hace años que existían señales mucho más tempranas, diminutas acumulaciones que encendían la chispa de la neurodegeneración mucho antes de que los pacientes mostraran signos clínicos.
Por primera vez, lograron visualizar directamente en tejido cerebral humano post mortem los oligómeros de alfa-sinucleína, pequeños cúmulos proteicos considerados los impulsores iniciales del Parkinson.
Imagen de los oligómeros de alfa-sinucleína en el tejido cerebral humano. (UCL)
El hallazgo, publicado hoy en la revista Nature Biomedical Engineering, abre una nueva etapa en la investigación de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, solo detrás del alzhéimer.
Para la comunidad científica, no se trata de un paso menor: representa la posibilidad de entender con más detalle los mecanismos que dañan a las neuronas y, en un futuro, diseñar estrategias diagnósticas y terapéuticas más precisas.
“Durante mucho tiempo se sospechaba que estos cúmulos estaban presentes, y este estudio ayuda a confirmarlo. Se trata de un paso importante, ya que poder verlos permite que los investigadores comprendan cómo contribuyen a la enfermedad”, explicó Steven F. Lee, investigador de la Universidad de Cambridge y autor principal del trabajo.
Infobae también consultó con expertos neurólogos argentinos sobre qué implica este descubrimiento y cómo se podría aplicar en futuros tratamientos inciales que anticipen los síntomas graves del Parkinson.
Un cambio de perspectiva en la detección
Los cuerpos de Lewy muestran dónde estuvo la enfermedad en cambio los oligómeros revelan las primeras huellas en el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)
Hasta ahora, los oligómeros eran una especie de fantasma molecular. La hipótesis de su existencia era sólida, pero resultaban invisibles en el tejido cerebral humano.
Eran demasiado pequeños, apenas unos nanómetros de longitud, imposibles de distinguir entre el ruido biológico que generan las demás estructuras celulares. Los científicos podían identificarlos en tubos de ensayo o en células aisladas, pero nunca en el entorno real del cerebro.
Eso cambió con el desarrollo de la técnica ASA-PD (Advanced Sensing of Aggregates for Parkinson’s Disease), un método de microscopía de fluorescencia ultrasensible que permite “amplificar” la señal de los oligómeros y disminuir la interferencia. El procedimiento combina la supresión de autofluorescencia con microscopía de molécula única, lo que otorga la capacidad de detectar los nanoensamblajes proteicos directamente en tejido cerebral humano.
Los autores del trabajo lo describieron con una metáfora precisa: “Es un poco como intentar ver las estrellas durante el día: sabes que la luz de las estrellas está ahí, pero queda eclipsada por el brillo del cielo”. Con esta herramienta, lograron observar y analizar aproximadamente 1,2 millones de nanoagregados de la corteza cingulada anterior en muestras de pacientes con párkinson y en controles sanos.
El resultado reveló un patrón llamativo: los oligómeros estaban presentes en ambos grupos, pero en los cerebros con Parkinson se mostraban más grandes, brillantes y abundantes. Además, detectaron un subtipo que solo aparecía en quienes padecían la enfermedad, lo que podría funcionar como un marcador temprano.
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